De vez en cuando, te encuentras con parejas que, hacen las cosas, no voy a decir al revés, porque ¿ cuál es la manera de hacer al derecho?

Eso mismo me pasó cuando al conocer a Laida y Peio, me contaron su historia de la vida en familia.

Una historia en la que el orden de llegada de los momentos importantes de sus vidas,  llegó como tenía que llegarles a ellos, diferente, a su manera, acorde con lo que son. Un poco (o mucho) alocad@s, alegres, divertid@s y sobre todo, enamorad@s.

Gracias a mi compañera y hermana de no sangre, juntamos nuestra pasión por la fotografía y ganas de hacer siempre lo mejor, nos enzarzamos en la aventura de fotografiar la boda de Laida y Peio.

A primera de hora a la mañana, empezamos en casa de Laida y Peio con los preparativos de la pareja, mientras Laida era peinada en la cocina de su casa, Peio llegó a casi a escondidas para vestirse con su primer traje de Sastrería Aldabaldetreku que le quedaba como un guante.

Risas, risas y más risas, fueron los protagonistas en los preparativos. La verdad es que nos juntamos una buena cuadrilla con ganas de pasárnoslo bien…

Una vez que el novio Peio abandonó la casa para dirigirse hacia el ayuntamiento de Donostia, Laida pasó a vestirse el precioso vestido que Silvia Baltasar diseñó en exclusiva para ella.

La ceremonia transcurrió en el ayuntamiento de Donostia y el coctail, espectacular, se celebró en el barco de Donosti, donde nos llevó hasta la isla. Buen tiempo, buen ambiente y buenos canapés acompañaron la ruta, donde horas más tarde atracamos en el puerto para dirigirnos hacia El Andén y seguieron con la fiesta. Baile especial dedicado al novio y la buena música pinchada por el gran Lander acompañaron a tod@s l@s  invitad@s y amig@s de la pareja.

Para finalizar con el evento, pero no con la fiesta, siguieron, los más valientes en el Bukowski, donde la música Rock sacó el lado más salvaje de la fiesta. Buena fiesta…jajaja